El fichaje no guarda la ubicación
Denegar el permiso de ubicación no impide fichar: el fichaje se registra igual, solo con la hora. La obligación legal es registrar la jornada, y por eso nunca se bloquea por falta de GPS.
Denegar el permiso de ubicación no impide fichar: el fichaje se registra igual, solo con la hora. La obligación legal es registrar la jornada, y por eso nunca se bloquea por falta de GPS.
La pistola de códigos funciona como un teclado: escribe donde esté el cursor. Si no pasa nada al escanear, casi siempre es que el foco no estaba en el campo o que el producto no tiene código.
El PDF se genera en tu navegador fotografiando la vista previa, así que lo que ves es lo que sale. Casi todos los fallos son descargar antes de que cargue o un logotipo demasiado pesado.
Un stock negativo casi nunca es un fallo: es una entrada de mercancía sin registrar. Cobrar descuenta existencias y ANTARES no bloquea la venta por no tener unidades, a propósito.
Un pago rechazado no corta el servicio de golpe: aparece un aviso rojo en Suscripción, se conserva el acceso mientras se reintenta el cobro y basta con actualizar la tarjeta.
Subir de plan se aplica al instante; bajar se programa para la fecha de renovación, porque el periodo en curso ya está pagado. Mientras veas el aviso ámbar con la fecha, la bajada no ha ocurrido.
Se restablece desde la propia pantalla de acceso: llega un enlace al correo registrado y desde ahí se fija una contraseña nueva, de al menos 8 caracteres y que no esté entre las más filtradas.
Hoy no hay códigos de recuperación ni forma de desactivar la verificación en dos pasos por tu cuenta: si pierdes el móvil, recuperar el acceso es un proceso manual que hay que pedir por correo.
La sincronización con Google requiere plan Basic y se rompe casi siempre por lo mismo: el permiso revocado desde la cuenta de Google, un consentimiento cancelado a medias o un límite de peticiones.
Solo el efectivo puede descuadrar de verdad: tarjeta y Bizum dejan rastro en el banco. Las causas habituales son cambios mal dados, ventas cobradas después de cerrar y devoluciones en metálico.
La impresión directa ESC/POS necesita Chrome y una autorización que se da por navegador y por dispositivo, así que cambiar de ordenador la pierde. Safari e iOS no admiten USB ni Bluetooth.
Las facturas de la suscripción están en Suscripción, en el historial de pagos, con enlace directo al PDF. No se mezclan con las facturas que tú emites a tus clientes en Documentos.
Cmd+K busca a la vez en clientes, citas, tareas y documentos, y por eso es la vía más rápida para saber si algo existe. Si aparece ahí pero no en su lista, lo que hay es un filtro puesto.
Cuando un cliente no recibe la factura o el ticket, lo primero es su carpeta de spam y la dirección de su ficha. Hay un tercer caso menos visible: las direcciones que rebotaron dejan de recibir.
Si la invitación falla al enviarse, ANTARES la deshace entera para no dejar accesos fantasma. Si aparece como pendiente pero el correo no llega, casi siempre es spam, una errata o el filtro corporativo.
Un módulo desaparece del menú por dos motivos, y el plan no es ninguno de ellos: o lo has ocultado tú en Ajustes, o no tienes permiso de lectura sobre él. Los de pago siguen visibles en modo demo.
Emitir se detiene por tres motivos: te faltan datos fiscales del negocio, le faltan al cliente, o alguna línea no es válida. El aviso nombra siempre qué falta, uno por uno.
Al registrarte en ANTARES sale «Revisa tu email» y hace falta abrir el enlace para poder entrar. Si no aparece, casi siempre es spam, un alias con errata o el filtro del correo corporativo.
Cada plan tiene su tope de clientes: 5 en Free, 250 en Basic, 1.000 en Standard e ilimitado en Business. El aviso de mejora de plan aparece al pulsar Nuevo, antes de escribir nada.
El límite cuenta solo las tareas activas: 10 en Free, 100 en Basic y sin tope en Standard y Business. Completar una tarea libera hueco al instante, sin borrar nada ni cambiar de plan.
Los cuatro mensajes que devuelve la pantalla de acceso —credenciales incorrectas, email sin confirmar, demasiados intentos y cuenta inexistente— dicen exactamente qué falla, y cada uno tiene una salida distinta.
Una factura emitida queda congelada por normativa: no es un bloqueo de ANTARES. Un error se corrige anulándola o emitiendo una rectificativa, nunca reescribiendo el documento original.
Cuando todo aparece vacío de golpe casi nunca se ha perdido nada: se está mirando otro negocio. Cada negocio de ANTARES tiene sus propios clientes, documentos y movimientos, sin nada compartido.
El cupo de lectura automática de tickets es mensual y se reinicia el día 1: 25 al mes en Basic, 100 en Standard e ilimitado en Business. El gasto se puede seguir registrando a mano.
Los permisos se dan por persona y por módulo desde Administración, así que dos trabajadores del mismo equipo pueden ver cosas distintas. Sin permiso de lectura, el módulo ni siquiera aparece en su menú.
Los dos efectos secundarios de sincronizar con Google: crear la misma cita en los dos sitios la duplica, y editar en Google una cita con cliente rompe ese vínculo, porque Google no sabe qué es.